En este contexto, el gobierno debió adoptar un conjunto de medidas para paliar el impacto económico y social de la pandemia. La implementación de estas medidas significaron un gasto extraordinario que la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) estimó en 662.658 millones de pesos entre marzo y agosto del 2020 (2,5% del PIB) . Este gasto adicional asociado al COVID 19 sumado al aumento en el monto de subsidios económicos y la caída en los ingresos públicos provocada por el agravamiento de la actividad económica generó un fuerte aumento en el déficit fiscal (en los primeros ocho meses del año alcanza al 6% del PIB si se excluyen las transferencias del BCRA al Tesoro Nacional).
Los efectos de la pandemia sobre la actividad económica y la inversión han sido profundos. El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mostró una caída del 13% en el primer semestre y el Índice Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) registró una baja del 37,4% en igual periodo. Se espera por otra parte una contracción del nivel de actividad mayor al 16% para el segundo trimestre y una nueva caída en la tasa de inversión pública y privada, que ya venía mostrando una tendencia descendente desde 2018. El último dato disponible indica una tasa de inversión a precios corrientes del 12,7% del PIB para el primer trimestre del año. Se trata del valor más bajo de la serie de inversión a precios corrientes desde 2004.
Este bajo nivel de inversión se produce como consecuencia de una disminución en la tasa de inversión privada pero fundamentalmente por una caída en la inversión pública como consecuencia de la restricción fiscal que enfrenta el sector público argentino. Esta nueva caída en la inversión pone en riesgo la reposición del capital actual, lo cual afectará el desempeño futuro de la económica.
Para retomar la senda de crecimiento sostenible nuestro país necesita revertir esta baja en los índices de inversión, en particular, aumentar la inversión en infraestructura económica. Sin inversión en infraestructura la productividad de los factores de la economía seguirá en descenso, y aumentará la desocupación y la desigualdad. Argentina necesita estabilizar las variables macroeconómicas, fomentar el ahorro doméstico y mejorar las expectativas sobre el desempeño de nuestra economía para generar el marco de confianza necesario para atraer recursos privados para financiar un aumento sostenible en la inversión.

Ariel Coremberg y Juan Sanguinetti
Septiembre de 2020

Publicado el 18 septiembre, 2020

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